Esta es la historia de Jorge Lamela.

Les envío parte de mi historia. Estoy casado hace 22 años. Mi esposa se llama María Elena y tengo dos hijos, Agustín (21 años) y María Fernanda (19). Soy Analista Programador, trabajo en la Universidad del Trabajo y en el Departamento de Informática de la Jefatura de Policía de Canelones.

En el año 1993 mi vida transcurría con mucha felicidad en mi matrimonio, mi hogar y mi trabajo hasta que en el mes de Abril comencé a perder mi salud por motivos que no se podían determinar. Los diagnósticos cambiaban permanentemente y el tiempo no paraba. Cada día que pasaba el deterioro era mayor hasta que decidieron internarme en el mes de Junio. A esa altura tenía anemia progresiva e insuficiencia cardiaca con descompensación general que no podían detener. Luego de consultar a varios especialistas, muchos días de internación y estudios se obtuvo el diagnóstico por medio de una biopsia de médula ósea. Tenía un Cáncer de ganglios del tipo: "LINFOMA NO HODGKIN DE ALTO GRADO DE MALIGNIDAD",GRADO 4 el cual estaba en etapa terminal ya que estaban afectados distintos órganos como el hígado, bazo, mediastino, aorta y la médula ósea. De ahí en adelante mi vida comenzó a cambiar. Quise saber la verdad de todo porque era consciente de que me estaba muriendo. Me dijeron que era un tipo de cáncer muy agresivo y de rápido desarrollo, que sólo me podían dar una mejor calidad de vida y que si quería arreglar mi vida en lo que quedara serían de 2 a 6 meses. En ese momento sentí dentro de mí una cantidad de sentimientos que van desde la angustia a la soledad, pero a la vez descubrí que estaba en mí la decisión de luchar o no.

Mi decisión fue "luchar", sentí una fuerza que me impulsó a hacerlo llámenle "Dios", "Ganas de vivir" o el nombre que cada uno quiera darle. Traté de dar ánimo a mi esposa, a mis padres y me puse además en manos de Dios.

Al otro día comencé la quimioterapia que era mi única solución y de ahí en más comenzó la lucha.

Comencé a recuperarme y los médicos en aquel momento y en la actualidad no se explican cómo podía estar tan bien. Al mes de comenzar la quimioterapia empecé a trabajar porque no quería que la enfermedad y el tratamiento me doblegaran. No quería estar limitado, necesitaba sentirme útil y buscar razones para seguir viviendo. Mi lucha continuó, fue ardua, un total de 3 años consecutivos de quimioterapia. Tuve mis recaídas físicas y anímicas pero lo importante es levantarte y seguir en la batalla.

Busqué referencias en otras personas que hubieran pasado por situaciones parecidas a la que yo estaba viviendo, eso lograba que me sintiera sobre el otro lado de las estadísticas, que yo podía ser otro sobreviviente del Cáncer.

Tomé a la quimioterapia como mi aliada, no como mi enemiga. Trataba de visualizar en los tratamientos que lo que me inyectaban eran pequeños trabajadores que iban a exterminar las células malas para que pudieran crecer las buenas. No por esto dejaba a veces de sentirme mal. Fue en esos momentos donde precisé de la comprensión de la familia, amigos y especialmente de otro que hubiera pasado por lo mismo que yo.

En el año 1996 al terminar mi tercer año de tratamiento me ofrecen hacerme un TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA ya que mi organismo se había hecho resistente a la quimioterapia y los tratamientos eran cada vez más agresivos y daban menos resultado.

Todo fue muy difícil pero se fue compensando con muchas experiencias que no hubiera apreciado si no hubiese pasado por esos momentos.

Soy un hombre de fe que no la perdí por más que no daban nada por mí, pero soy consciente que la lucha está en uno. Hay que proponernos darle batalla.

Disfruto todos los días que tengo y aprecio la belleza de la creación. No por eso me dejan de pasar "cosas de la vida" pero ya las veo con otros ojos.

Les diré que en base a lo vivido y experimentado formé, junto con otras personas que vivieron y viven situaciones límites como las nuestras, un Grupo de Apoyo para Enfermos de Cáncer y Trasplantados de Médula Ósea. Hoy es la Asociación de Trasplantados del Uruguay (ATUR).Tratamos de trasmitir la experiencia que todos necesitamos y más en momentos como estos. Sólo intercambiamos experiencias y nos damos fuerza junto con un grupo de profesionales honorarios que nos ayudan en las terapias.

Hemos estado en los canales más importantes de televisión de nuestro país. Hace tres años que celebramos un Encuentro Nacional de Trasplantados de Médula Ósea al cual asisten personas que además de sobrevivir al cáncer sobrevivieron al trasplante. Esto nos da testimonio que se puede vencer. "Hay que luchar y tener fe".

Como reflexión de todo lo vivido no dejo de pensar que:

"LA VIDA ES UNA OPORTUNIDAD Y HAY QUE VIVIRLA CON TODOS SUS MOMENTOS Y TRATAR DE APRENDER DE LO VIVIDO".

“la fuerza de la fe (llámenlo como lo llamen), puede curar el Alma y el Cuerpo".

Jorge Alberto LAMELA SANTURIO

Estoy a las órdenes de quienes quieran conversar o contactarnos.