El cómo y el por qué de “Cuando estamos bien”

Muy pronto podrán escuchar " Cuando estamos bien" en nuestra página.

“Cuando estamos bien” es una improvisación que hice con mis teclados en 2001, es decir, como dos años antes que me diagnosticaran un linfoma no-Hodgkin. Me salió como por arte de magia una noche de tormenta. Había como una paz especial en el aire por más que afuera parecía que se venía el mundo abajo. Apagué todas las luces. Lo único que me iluminaba eran la pantalla de la computadora, las lucecitas de mis teclados y los relámpagos que se colaban por la ventana. Empecé grabando un sonido de bajo y después fui agregando sonidos sin pensar mucho en cuál. Una vez que tuve una “base” con los sonidos de bajo, piano eléctrico y cuerdas, decidí que era hora de encargarme de la melodía. No sabía cómo iba a ser la melodía, pero sí tenía claro que quería un sonido “que se escuchara respirar en soledad” (no sé por qué me salía esa frase en mi cabeza). Encontré un sonido de shakuhachi. El shakuhachi es un tipo de flauta de bambú originaria de Japón. Para darle el toque de espacio y “soledad” pasé el sonido del shakuhachi a través de una cámara de ecos. La cámara de ecos es un aparatito que genera ecos digitales y puede hacerle creer al oyente que la grabación fue hecha en un hangar y no en un cuartito chico. Una vez que tuve el sonido para mi melodía, disparé la grabación de la base y……….simplemente dejé ser libres por encima de las teclas a mis dedos. Disfruté tanto ese momento y me gustó tanto el resultado que me taré un poco cuando llegó el momento de ponerle un título. No sabía cómo ponerle, pero sí sabía que ese momento de creación…había sido muy especial….y me había sentido increíblemente bien. Por lo tanto: Cuando estamos bien. El título no sólo se refiere a la salud y en realidad no sabía muy bien cuándo esa música me iba a ser de utilidad. Esa fue una época de mucha inseguridad para mí, con algunos momentos preciosos… ....contrarrestados por momentos horribles. Este fue un momento específico de paz.

Cuando en 2003 me diagnosticaron el linfoma, empecé a usar mi “Cuando estamos bien” como una especie de mantra. Me lo llevaba a mis sesiones de quimioterapia en mi querido 3º C del CASMU y también me acompañó cuando en diciembre de 2004 la Doctora Martha Nese (literalmente, la mujer de mi vida) decidió que era hora de hacerme el auto – trasplante de médula. Entre otras músicas y libros que me llevé, ahí estuvo mi “Cuando estamos bien” ejerciendo su magia y hablándome sin palabras. Cuando en mis mañanas de licencia médica amanecía (muy temprano) en casa, “Cuando estamos bien” se mezclaba con el olorcito de mi café con leche calentito y el humito de mis tostadas recién “disparadas” por la tostadora. “Cuando estamos bien” son mis tardes de verano respirando aire fresco (aprendí a apreciar el aire fresco en los ambientes estériles y cerrados de mis quimioterapias y –muy especialmente- durante los 22 días de mi trasplante de médula).

Hoy en día, también me sirve para empezar mis mañanas antes de ir a enseñar música a mis alumnos de liceo (otros verdaderos “apoyos morales” junto a mi familia y mis amigos). Siempre está ahí, cerquita.

Si de alguna forma, esta música le sirve a alguien más que haya pasado o esté pasando por este viaje del linfoma, la quimioterapia o el trasplante de médula, me voy a sentir muy pero muy feliz. “Efecto multiplicador” que le dicen ¿no?

El archivo, aunque es una música registrada en AGADU lo pueden bajar a sus computadoras o mp3 y –si les gusta- se lo pueden copiar a sus amigos. No espero ninguna retribución más que saber que la música que hago está ayudando a alguien. Vaya como una especie de homenaje a toda la gente que me apoya y me apoyó en los momentos difíciles.

Ahora, apaguen las luces, recuéstense en un lindo sofá o tírense en la alfombra peludita del living y escuchen. Si hay tormenta, mejor.

Pablo Martínez

Agosto, 2008