TERMINÉ LA QUIMIO

El 20 de Diciembre de 2005 fue una fecha muy especial para mí. Me dijeron lo que todos queremos escuchar desde el día que comenzamos el tratamiento "Terminaste la quimioterapia". Aquí les cuento cómo fue ese día..... El 20 de Diciembre del año 2005 fui a buscar los resultados de la TAC y los análisis de sangre. Había terminado hacía unas semanas la quimioterapia pero dependía de ese resultado para que el médico me dijera si terminaba la quimio o me tenía que hacer unos meses más. Me imagino la cantidad de ustedes que habrán pasado por ese momento o lo están pasando ahora. Llegué a la consulta con los sobres en la mano, ya resignada a hacerme dos meses más de quimioterapia. El médico leyó los resultados, levantó la cabeza, me miró y me dijo: "Terminaste. ¿Cuándo te saco el catéter?" No lo podía creer, eso era lo que menos me esperaba. ¿Me iba a sacar el catéter? Quiero aclarar que a la mayoría de las personas no le sacan el catéter y se lo dejan unos años. A mi me lo tenían que sacar en cuanto terminara porque tenía una trombosis de la vena subclavia derecha. Luego de unos segundos lo único que se me ocurrió fue decirle que me lo sacara ¡Ya! Inmediatamente tomó el teléfono y preguntó si había una cama libre. Mi corazón comenzó a latir como si hubiese corrido una maratón y pensé ¿Ya? Me dijo que no había cama pero que me esperaban a la mañana siguiente para internarme.

Increíblemente el día llegó.

Luego de 7 meses me iban a sacar el catéter. En realidad era muy pronto pero yo estaba deseando que sucediera. Hacía meses que no dormía bien, me despertaba a cada rato, soñaba, daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Las últimas semanas me despertaba automáticamente a las cuatro de la mañana, iba al baño y luego no me podía dormir. Prendía la luz, me sentaba en la cama, leía, estudiaba, dibujaba hasta las 6:30 -7:00 de la mañana. Finalmente el cansancio ganaba y lograba dormir un poquito hasta las 10:00 aproximadamente. Esa noche llegué a casa de la consulta a las 9 de la noche. No podía más de la emoción, no podía creer que finalmente la quimioterapia se había terminado. Nunca imaginé que me iba a decir que me iba a retirar el catéter tan pronto. Cuando salí de la consulta no podía parar de reírme, fui hasta la parada de taxis pero quería caminar más rápido de lo que lo hacía. Caminaba normalmente pero por dentro corría, me corría una sensación rarísima. Esa sensación que uno tiene luego de haber conseguido algo muy bueno, cuando uno no puede esperar para contarle a otro lo que acaba de suceder. Tomé un taxi, seguía riéndome sin parar. Por fuera una sonrisa imborrable, por dentro una felicidad inmensa. Quería llegar a casa lo antes posible para contarle a todos lo que me había pasado, especialmente a mis padres que no estaban en Montevideo. Minutos antes pensaba que me quedaban dos meses más de quimioterapia ahora todo se había terminado como por arte de magia. Sólo me quedaba la radioterapia. El taxi iba a la misma velocidad de siempre, paraba en los mismos semáforos, hizo el mismo recorrido pero para mi fue el viaje más lento el mundo. Los semáforos demoraban horas y los relojes parecían no avanzar más. En ese momento sentía que si corría hasta casa llegaba antes. Finalmente llegué. Me bajé del taxi y casi volé hasta la puerta del edificio. La sonrisa seguía allí. Quería contarle a todos que ya no tenía que hacerme más quimio. El ascensor también subía lentamente. ¡Llegué! Saludé a la perrita y llamé a mamá. Me atendió enseguida y me preguntó: ¿Cómo te fue?. Estaba esperando ansiosamente mi llamada. Lo único que me salía era llorar. Mi madre asustada preguntó:¿Por qué estas llorando? y le dije:"Lloro porque estoy contenta, mañana me sacan el catéter". En seguida sentí que mi madre le decía a mi padre "está llorando porque está contenta". Luego me dijo que ya venía a Montevideo y eso fue lo que hizo. Llegó a las dos de la mañana. Era muy tarde. Todavía tenía que armar el bolso para llevar al sanatorio la mañana siguiente. Planché la ropa. Eran las 3 de la mañana y seguía despierta. No podía esperar a que fueran las 8. Fue una sensación extraña, nunca quise mucho el catéter, más bien lo odié, pero esa noche lo toqué y pensé que esa era la última noche que lo tenía. No puedo decir que fue lástima lo que sentí pero si como que perdía algo que en realidad no quería que estuviera allí. Fue una mezcla de amor, odio, tristeza, alegría.

21 de Diciembre 2005

Sonó el despertador a las ocho pero increíblemente no me podía levantar. Fue la noche que dormí mejor luego de meses. Quería seguir durmiendo. Me levanté, me bañé, ya tenía todo pronto. Llegamos al sanatorio. Bajé sola porque mi madre tenía que estacionar el auto. Fui hasta admisión. Por suerte la noche anterior había hecho todos los trámites para ingresar. Sólo tenía que esperar que me acompañaran a la sala. Seguía con la sonrisa en el rostro. Las personas te ven con un bolso en la mano y piensan:"Pobre, se tiene que internar".Yo me sentía feliz. No podía esperar para llegar a la habitación. El ascensor estaba lleno, cada vez subía más gente. ¡Llegamos!. En los corredores había arbolitos de navidad. Llegué a mi habitación. Como se acercaban las fiestas la señora con la que me tocó compartir la sala había decorado la ventana con luces en forma de arbolito de navidad. También había una media navideña con caramelos y tarjetas dentro. De tarde me avisaron que no me iban a sacar el catéter ese día, que lo más seguro es que fuese al otro día. ¡Qué ansiedad! Cenamos y nos pusimos a mirar películas de navidad. Creo que repitieron la misma película como 20 veces. Jajajaja. Esa noche no me podía dormir, daba vueltas y vueltas. Finalmente decidí dibujar. No se veía casi nada ya que la luz que entraba a la habitación era la del corredor. Apenas veía el trazo de la lapicera si forzaba mucho la vista pero no podía prender ninguna luz sino despertaba a la señora que estaba conmigo. De repente vino una enfermera y me preguntó si no podía dormir. Le dije que no y me preguntó si quería algo para dormir. Por supuesto que le dije que no. Me prendió la luz del baño para que viera mejor. Dibujé hasta las 4:30 de la mañana. Finalmente me venció el sueño y me dormí. Al ratito llegó la hija de la señora que estaba en la habitación. A las 6:30 estaba despierta de nuevo, no puede dormir nada.

22 de Diciembre de 2005

¡Era el cumpleaños de mi madre! El festejo fue un poco diferente porque yo estaba internada. Pero me dijo que el mejor regalo que había recibido había sido que yo terminara la quimioterapia.

Finalmente el momento llegó.

Me bañé, me puse el gorro, el ponchito, los zapatones y ¡al quirófano! No me dolió nada, sólo sentí una pequeña molestia cuando me lo estaban sacando. Les pregunté ¿Me puedo llevar el catéter? Me miraron y luego me dijeron "Bueno, hay gente que se lleva los cálculos de la vesícula, ¿por qué no? Volví a la habitación llorando de emoción y con el catéter dentro de un tarrito de plástico. Jajajaja. Ahora lo tengo en la mesita de luz. Lamentablemente me di cuenta de su importancia luego que me lo habían sacado. La verdad es que ese aparatito es increíble y siempre le voy a estar agradecida por haber protegido mis venas durante la quimio. Virginia

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