COMIDA Y QUIMIO

Antes de empezar el tratamiento comía todo muy condimentado pero luego de comenzar con la quimioterapia no toleraba ningún tipo de condimento. A veces no aguantaba ni siquiera un poquito de vinagre ni aceite. Las verduras las comía prácticamente solas o con una pizquita de sal. Al principio, las otras personas pueden no comprender este cambio. Pueden pensar que no nos gusta su comida o que no la queremos comer. Es muy importante explicarles que es lo que nos sucede. Si les pasa esto no es mala idea separar un poco de comida antes de que sea condimentada, de esta manera la pueden sazonar a gusto.

EL OLOR A COMIDA....

A veces es muy difícil de explicar en nuestra casa que la comida que antes nos encantaba ya no la soportamos, que el olor que antes nos abría el apetito ahora nos desencadena náuseas. A mi me sucedió que me hacían con todo el amor del mundo mi comida favorita pensando que me iba a encantar y me iba a hacer sentir mejor pero en cuanto la veía me tenía que ir porque me daba náuseas. Eso me hizo sentir muy mal porque por un lado no quería despreciar todo el esfuerzo que se habían tomado en prepararla pero por otro lado mi estómago no quería nada. Es por eso que es bueno aclarar desde el inicio que es lo que nos hace sentir mal y que no (gusto, olor, etc ). Hubo un período del tratamiento, los primeros meses, en el que me preparaba mi comida. Esta no era muy variada, arroz, pasta, arroz, pasta... Como el olor a comida me daba náuseas comía antes que el resto de la familia. Al comienzo sólo soportaba el pan con queso de untar, luego el arroz y finalmente la pasta. Con el transcurso del tratamiento fui agregando verduras saltadas en salsa de soja, un poquito de carne y pollo.

LOS DÍAS PREVIOS A LA QUIMIO...

Casi siempre dos o tres días antes de la próxima quimio uno se siente bien ¡cómo nunca! Tiene apetito de nuevo y ¡se comería el mundo! Las náuseas ya no están presentes y sucede lo inevitable, uno piensa: "Dentro de dos días me hacen la quimioterapia de nuevo, eso significa que no voy a poder comer por un tiempo...mmmmm, hoy me siento bien. ¡Y ahí comienza todo! Uno come todo lo que antes le caía mal. Yo me sacaba las ganas de comer papas fritas, milanesa, asado, etc. Obviamente disfrutaba mucho mientras lo comía pero después estaba con un "ataque al hígado" que no podía más. Siempre terminaba diciendo: "Nunca más hago esto, lo prometo, nunca más" pero la verdad es que me llevó 3 o 4 meses aprender que no lo debía hacer.

Conclusión:

Pasaba con náuseas todo el tiempo, náuseas por el tratamiento y luego por lo que comía. O sea, 100% de los días con estado nauseoso. Hay que sacarse el gusto pero no exagerar... Virginia

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