SABOR A QUIMIO

La medicación muchas veces deja un gusto indescriptible. Siempre que le contaba a alguien lo que me sucedía me preguntaba: "¿Cómo es el sabor?". Nunca supe describirlo. Múltiples veces lo vi escrito en los libros como " sabor metálico" y hasta me han preguntado si sentía un gusto metálico. Es muy raro de definir. A mi me quedaba en la boca un sabor que era parecido al olor que tiene la mezcla del alcohol con el éter. Rarísimo. Si alguien sabe como definirlo, ¡bienvenida su definición! Hay personas que no lo sienten (las favorecidas), otras lo sienten pero pueden convivir perfectamente con él y otras no lo aguantan y no saben que hacer para no sentirlo más. El último fue mi caso.

Cómo sobrevivir al sabor de la medicación.

Yo ya no sabía que hacer para no sentir ese sabor en la boca. Comencé a probar todo tipo de comidas: dulce, salada, ácida y amarga. Llegué a una conclusión, el sabor ácido era el más efectivo. Nunca me gustaron los jugos ácidos pero llegó un momento que tomar limonada era un placer. Existe una bebida en el mercado que tiene estas características. Antes no me gustaba pero fue la que me salvó los últimos dos meses de tratamiento. ¡Neutralizaba el sabor en segundos! Cuando descubrí eso me entusiasmé tanto que empecé a tomar limonada todo el día. Surgió un problemita... me dio acidez. Rápidamente solucioné el problema. Como tenía que tomar si o si agua para eliminar la medicación y no la soportaba hacía lo siguiente: ¿Vieron los niños que odian la leche y la madre no tiene mejor idea que colocarles enfrente un vaso lleno y los obliga a tomárselo? ¿Qué hacen? Cierran los ojos y lo toman lo más rápido posible para no sentirle el gusto. Bueno, yo hacía lo mismo pero con el vaso de agua. Llegó un momento en que no toleraba ni el agua con gas ni sin gas.

Hacía lo siguiente:

Preparaba un vaso lleno de agua y al lado colocaba otro con un poquito de limonada. 1,2,3...glub, glub, glub, me tomaba el vaso de agua lo más rápido posible y luego un traguito de limonada. Realmente era un placer. Ese poquito de limonada me quitaba el sabor por un rato y con el paso del tiempo fui investigando que alimentos eran los que realzaban el sabor. Aquí están mis resultados. Quiero aclarar que esto fue lo que me sucedió a mí, no significa que a ustedes les vaya a suceder lo mismo.

Agua mineral con gas, el gas acentuaba el sabor del medicamento.

Chicle- Al principio era efectivo, luego sólo duraba unos minutos. Para mi los mejores era unos que tienen sabor a frutas verdes. Tienen un sabor levemente ácido, parecido al melón. Buenísimos, eran los que duraban más. Menta- Al comienzo del tratamiento la menta ayudaba bastante pero a medida que fue pasando el tiempo todo lo que tuviera menta: chicles, caramelos, pasta de dientes, etc. realzaba el sabor de la medicación. Como dije anteriormente esto fue lo que me sucedió a mí, es por eso que me encantaría que nos contaran sus experiencias. Para terminar me gustaría decirles que yo sabía que el sabor de la medicación se iba a ir algún día, pero aún así a veces me preguntaba: ¿se irá realmente algún día?, ¿podré volver a disfrutar el sabor de la comida? La respuesta es............... Si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Unas semanas después de finalizar la quimioterapia comencé a sentir nuevamente el sabor real de la comida y la disfruté muchísimo más. Virginia

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