Aquí les cuento mi experiencia con la caída del pelo, mis inventos para secármelo, la decisión de cortármelo, mi primera impresión cuando me miré al espejo, la reacción de mis padres y algunas cositas más. El pelo y la quimio son todo un tema, creo que es lo que más les preocupa a las personas. Cuando estaba internada, las enfermeras me dijeron que a veces las personas que tenían el pelo largo optaban por cortárselo un poco antes de comenzar la quimio para que no les resultara tan chocante su pérdida. Eso fue lo que hice el día antes de comenzar el tratamiento, me lo corté por el hombro. Creo que fue una buena opción. También es bueno para el resto de la familia ya que se van acostumbrando a vernos con el pelo más corto. A los 15 días, aproximadamente, de comenzada la quimioterapia se empezó a caer. Creo que es lo que estamos esperando que suceda desde el comienzo del tratamiento. Todos los días uno se fija si hay pelos en la almohada o si quedan en la mano. Pero no hay nada....hasta que un día comienza a suceder.

COMIENZA A CAERSE EL CABELLO.

Cuando me lavaba el cabello, cada vez que me lo escurría me quedaba con los pelos en la mano. Los colocaba en el borde de la bañera para que no se taparan los caños. Al principio uno los coloca con paciencia pero cuando se comienzan a caer más y más ya es cansador porque las manos están mojadas y los pelos quedan pegados en la mano. No hay manera de sacarlos. Cuando uno lo agarra con los dedos de la otra mano quedan allí y entonces comienza el juego de cambiar los pelos de mano. Igualmente, aunque se tomen todas las precauciones se deben destapar los caños a cada rato. ¡En mi casa los tenía locos con el tema de los pelos! Jajaja.

EL SECADOR....

La primera vez que me sequé el cabello con el secador quedó todo el baño lleno de pelos; el espejo, las paredes, la mesada, el inodoro, el piso, etc. Me llevó más de media hora limpiar el baño. Pasé más tiempo limpiando que bañándome...jajaja. Al tiempo, ya cansada de pasarme limpiando el baño cada vez que me bañaba, se me ocurrió una nueva fórmula para secarme el cabello. El secador debía apuntar hacia la bañera así el pelo quedaba sólo en las paredes de la ducha y no en todo el baño.

Perfeccionando la técnica....

Aparte de secarme con el secador apuntando hacia la pared de la ducha se me ocurrió atármelo. De esta manera ya no volaría por todos lados. ¡Dio resultado! Llevaba más tiempo y quedaba un poco húmedo pero valía la pena no tener tanto pelo para juntar. Se me comenzó a caer en el medio de la cabeza. Al principio uno se mira y piensa: "No, debe ser mi imaginación, parece que se nota más pero no sé", "Capaz que si". Uno le pregunta a los familiares y estos dicen: "No, no se te está cayendo, no se te nota". Pero luego de un tiempo se confirma... Sí, se está cayendo. A mi no se me cayó todo de golpe o por sectores como a otras personas, cada vez tenía menos. Apenas podía hacerme una colita. Cambió su textura, estaba más seco y electrizado. Cuando pasaba cerca de la televisión se me paraba todo...jaja ja.Parecía Einstein. Quedaban pelos por toda la casa, en el piso, los platos cuando comía, el vaso con agua, la cama , los libros, etc.¡Estaba perdida! ¡Todos en casa sabían dónde había estado y que había hecho! Cuando se comenzó a notar la caída de pelo y a hacer más frío porque era invierno me puse un gorro de lana verde. Lo compré antes de empezar la quimio. Tenía una flor rosada de lana en uno de los costados pero por supuesto que se la saqué ya que quedaba muy pomposa...jajajaja. Pensándolo bien capaz que no quedaba tan mal.

SE TERMINÓ LA HISTORIA DEL PELO

Pensé en cortarme el cabello varias veces pero como no se había caído por sectores, no me decidí a hacerlo. A los cuatro meses de comenzada la quimio me internaron por una trombosis. Tenía el pelo horrible, era poco, seco y electrizado. No había manera de que no se parara. Sólo pasándome la mano mojada lograba que quedara en su lugar por unos minutos. De mañana, más de un enfermero se habrá asustado al verme cuando venían a tomarme la temperatura, la presión, etc. JAJJAJA Parecía el monstruo de la última habitación. Tenía todos lo pelos parados como si hubiese metido los dedos en el enchufe...jajajaja. Me acuerdo y no me puedo parar de reír, era una escena terrorífica. Luego de estar internada cinco días en el tercer piso me pasaron al quinto al sector de Hematología. En cuanto llegué una enfermera le dijo a otra "Me parece que hoy tenemos corte de pelo". La verdad es que no me lo esperaba, nunca me había imaginado que allí me lo podían cortar. Al principio me quedé helada y les dije que no pero al poco rato me pareció que era una buena idea ya que lo tenía muy feo. Luego de pensarlo bien, toqué el timbre y le pregunté a la enfermera si me lo podía cortar esa tarde. Hacía tiempo que quería hacerlo pero no sabía donde. Lo primero que pensé fue en llamar a mis padres para avisarles que me iban a afeitar la cabeza. Hablé con mi madre y me dijo que estaba bien que ya lo tenía feo. Y el momento llegó… Vino la enfermera y me dijo que me sentara en una silla. Me colocó un campo quirúrgico verde a modo de bata. ¡Estaba en la peluquería! Sacó la tijera y comenzó a cortarme el pelo. Caían los mechones, algunos al piso, otros sobre el campo que cubría el camisón. Luego cuando estuvo bien cortito comenzó a utilizar la maquinita. A mi lado estaba la baranda de la cama. Como era de metal podía ver mi rostro reflejado en ella. De vez en cuando daba una mirada rápida a la baranda para ver como iba quedando pero era tan rápida que apenas me veía. Finalmente terminó. Al principio no me animaba a mirarme al espejo. Fui hasta la ventana y me puse a mirar hacia afuera. Algo se veía en el reflejo de la ventana pero no llegaba a verme bien. Sólo que no tenía pelo. Me quedé allí un buen rato. Era una sensación extraña, quería ver cómo había quedado pero a la vez no me animaba a hacerlo. Las enfermeras entraban y me decían que había quedado muy bien. Llegó un momento en que la curiosidad me ganó y decidí ir a mirarme al espejo del baño. Fue raro verme sin pelo. Uno ya tiene su imagen formada y de repente todo cambia. ¡Vi la forma de mi cabeza por primera vez! Si no me hubiese pasado esto nunca la hubiese visto, creo que nunca me hubiese animado a cortármelo así. No me disgustó para nada, sólo me parecía raro. Me miraba y miraba, de un lado, de otro.... sonreía, me ponía seria. Parecía otra persona. Lo primero que pensé fue que ahora estaba completa, tenía todas las características de una persona con cáncer. Inmediatamente luego de verme llamé a mamá y le dije que habían terminado. Le pedí que le avisara a mi padre. No quería que se asustara cuando me viera.

PRIMER ENCUENTRO CON PAPÁ...

Estaba en camisón mirando por la ventana, de repente miré hacia la puerta de la habitación y vi que mi padre estaba pasando despacito. Miró hacia adentro y luego estaba muy decidido a seguir hacia la habitación de al lado. No se había dado cuenta que era yo. Le dije: " ¡Papá!" Inmediatamente paró, me miró y preguntó: "¿Virginia?". Me miraba y miraba mientras se acercaba despacito y repetía en un tono muy dulce: "Estás linda, estás linda, quedaste linda". No paraba de mirarme, sonreía y seguía diciendo que había quedado linda. Fue muy emocionante para mí ya que me imagino que no debe de haber sido nada fácil para él. Seguro que pensó lo mismo que yo cuando me vi por primera vez en el espejo. Cuando comencé el tratamiento mis padres no querían saber de nada con que me afeitara la cabeza. Creo que tenían miedo de impresionarse si me veían sin pelo. Finalmente cuando me vieron les encantó. ¡Todo cambia!

AL DÍA SIGUIENTE... anécdota

Al otro día me levanté muy temprano y sucedió algo muy gracioso. Fui al baño, prendí la luz y como estaba media dormida no me acordaba que no tenía pelo. ¡Me pegué un susto de aquellos cuando me vi en el espejo! jajaja

Y EL PELO COMENZÓ A CRECER....EL PELO NO SE CAE PARA SIEMPRE.¡VUELVE A CRECER Y CON MUCHA MÁS FUERZA QUE ANTES!

Hay personas a las que realmente el pelo les importa muchísimo y no se imaginan verse sin él. Estas pueden optar por hacerse una peluca con su propio pelo si es posible, comprarse una peluca, usar un gorro o un pañuelo. Yo les diría que van a verse lindas de cualquier manera y aparte la pérdida de pelo es sólo por unos meses. Yo sólo usaba gorro cuando hacía frío. Nunca me importó lo que decía la gente. Al que no le gustara que no me mirara, yo no les pedía que me miraran. La verdad es que me sentía mucho mejor sin pelo que cuando se me caía. ¡Era un dolor de cabeza!

MI CONCLUSIÓN

Si tuviese que pasar por esto nuevamente me afeitaría la cabeza en cuanto se me comenzara a caer el pelo. Es mucho mejor. Lástima que me di cuenta tan tarde

Virginia

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